dimecres, 25 / febrer / 2009

Desde la cabina

Después de tantos días sin postear, voy a hablar de mi tema académico favorito: la interpretación de conferencias. Esta vez, de la parte técnico-psicológico-cognitiva de la interpretación. Uso tantos adjetivos porque no sé cuál sería el correcto, la verdad.

Bien, no sé si lo sabeis (los que haceis interpretación no contais...), pero hay un proceso cognitivo muy claro en la interpretación, el cual se acentua mucho más en la simultánea que en la consecutiva, y este es: escuchar-entender-analizar-reformular.

¿Qué quiere decir todo esto? Cuando estás dentro de la cabina, te pones los cascos y empiezas a escuchar al ponente. Obviamente tienes que entenderlo. Luego, procesas la información que estás escuchando y vas más allá de las simples palabras, hasta el significado, la idea que contiene cada una de las frases que está diciendo. Entender y analizar estan estrechamente ligados entre si. Una vez está todo entendido y cada idea analizada, reformulas... en otro idioma. Dicho así, paso a paso, no parece nada del otro mundo, pero la gracia está en hacerlo todo a la vez. Escuchas, entiendes y analizas. Mientras reformulas, sigues escuchando lo que dice el ponente y lo vas entendiendo y analizando. Mientras escuchas, entiendes y analizas, vas reformulando. Y así hasta que él o ella dicen "thank you very much for your attendance and have a nice day" o, aún mejor, "ich bedanke Ihnen für ihre Aufmerksamkeit und ich wunschen Ihnen einen schönen Tag noch".

Que bonito nos ha quedado el discurso, ¿no? Pero, ¡ah! ¿Y si te pierdes un momento o se te escapa una palabra o simplemente no la entiendes? Claaaaro... No todo se acaba en hacerlo simultáneamente, no. Hay que dedicar unos pocos segundos (o décimas de segundo) a cada una de las cuatro fases en que he dividido la interpretación, y el sistema es como el cuerpo humano, cuando falla una pequeña operación, nada de lo que viene detrás va a funcionar correctamente. Por ejemplo: supongamos que el orador empieza a hablar, y tu empiezas a interpretar simultáneamente unos 4 segundos más tarde. Escuchas bien, pero no entiendes una palabra en concreto. ¡Caca! + 1 segundo... Sigues adelante. Analizas mientras vas reformulando, pero como ya hay algo que no has entendido, no puedes analizar tan rápido como querrías... + 2 segundos... A la hora de reformular, ya muy dramáticos, no te sale la palabra en tu lengua materna... + 2 segundos. Ya van 5 segundos de más. Es decir, vas 9 segundos por detrás del orador. En esa situación, yo personalmente me sacaría los cascos y me cruzaría de brazos enfadada y mirando con odio el micrófono. Porque claro, es culpa del micrófono.

Siempre nos quedará la técnica del salami y el mute, el botón de la tos.

Sehr geehrte Damen und Herren.


Petons per a tothom,


Laura, die Dolmetscherin

1 comments:

Anònim ha dit...

vaya....parece que la interpretación no despierta demasiado interés entre tus lectores...jummm

yo comento xq nunca sabes cuando habrá una cabina esperándote! ;)